lunes, 12 de julio de 2010

EL RENACER DE LA CELESTE

Escribe JORGE CROSA


Uruguay, en el mundial, nos ha dado una lección de jerarquía, de clase, de fuerza anímica y deportiva, fundamentalmente.
Por encima de los comentarios negativos de siempre, la celeste superó, con un fútbol, por momentos, notable, todas las dificultades, que, siempre tenemos los uruguayos.
Este renacer, si se quiere, puede adjudicársele a la campaña excepcional de Uruguay, tiene muchísimo que ver con la seriedad que, hace cuatro años y fracción, se le encomendó al maestro Oscar Tabárez, "a ver qué se podía hacer" para clasificarnos al mundial de Sudáfrica.
El camino estuvo lleno de contratiempos. Tanto que, por ventaja mínima y ante Costa Rica, un rival que se nos hizo pétreo, pudimos saltar al campo del mundial.
En aquellos momentos, todos, por lo menos los que uno conoce en el periodismo, pensaron que Uruguay iba, cumplía con los tres compromisos de serie y de vuelta al rancho.

GRACIAS AL FUTBOL CELESTE NO FUE ASI

Y no pasó ese sentir agorero, de los que están en contra por estarlo nomás, porque hace 40 años vienen diciendo lo mismo, que no le ganamos a nadie, que somos un desastre, que mire a quien citó el maestro, que tenía que haberle dado la chance a fulano, es que, siempre vamos a tener gente que tenga su palito y lo ponga en la rueda. A la que nada le viene bien y dicen cosas como para destacarse de los demás.
Una actitud repugnante de unos cuantos que andan en la vuelta y que la gente, que el pueblo deportivo uruguayo ya saben y los conocen muy bien quienes son.
Entonces, ¿a qué preocuparnos de éstos mozos?
Ya está. Ahora no tienen más remedio que hablar, o escribir o decir cosas que jamás pensaron iban a decir de la selección uruguaya.
Están confundidos y se hacen los contentos, pero, para acompañar, porque, años antes, decían todo lo contrario.
Es algo así como han dicho estupideces durante mucho tiempo y ahora es bravo dar marcha atrás.
Ahora, ésa misma gente detractora anda con la banderita uruguaya y diciendo que somos los mejores cuatro del mundo y agregan con un desparpajo propio de traidores, "como yo lo había dicho".
Pobres tipos. Eso es lo que son. No vale ni siquiera emitir un juicio valorativo de ésa clase de gente que viene remando en contra hace mucho tiempo.
Y esos sí que perdieron. Y feo. Ahora hacen como que no dijeron nada, que acompañaron el proceso, que está todo bien y que "ellos" ya sabían que Uruguay iba a tener ésta notable actuación.
Es gracioso, por no decir ridículo. Todos se visten de fiesta, ahora que ya saben el resultado de la quermese.
No importa. Lo que sí importa es que el pueblo uruguayo los identificó y ya no les cree nada, como, pienso, jamás les creyó.
Y este capítulo está cerrado para nosotros, definitivamente.

HOY ME QUEDO CON LA SONRISA DE LA GENTE

Esa sonrisa honesta y volvedora de los uruguayos que no se dieron cuenta, aún, la hazaña que significa estar entre los cuatro mejores del mundo y jugando bien.
Nada de regalitos, nada de suerte. Por el contrario, siempre con partidos comprometidos y sobre el final, ese tercer puesto contra los alemanes, ya dijimos nuestro parecer.
Al vicecampeón del mundo, de quien recibimos un gol en una posición fuera de juego de Sneijder, no cobrada porque era Holanda, los metimos en el arco faltando cuatro minutos, les clavamos el segundo con el Maxi Pereira y si no empatamos fue porque no era para nosotros o porque no querían que fuera para nosotros, que es distinto.
De cualquier manera, mi amigo, Uruguay es el cuarto mejor equipo del mundo, entre más de doscientos clasificados, en una dura lucha.
Diego Forlán, al que casi le hacen una trampa feroz en la votación (parece que no hubo más remedio que decir la verdad) que fue EL MEJOR JUGADOR DEL MUNDIAL, porque así lo decía la gente, la votación popular lo daba con un 74% adelante de Sneijder y el pibe alemán Mueller y a último momento se cambió el sistema y ganó igual Forlán, porque, como bien dicen, Dios no quiere cosas sucias.
Este es un momento de alegría plena, de gozo interminable y de comprobaciones que el tiempo, sabio, dirá.
Las próximas directivas de la Asociación Uruguaya de Fútbol, sabrán lo que tienen que hacer.
El Uruguay, la celeste ha cumplido.
Ahora, cumplan con ella.
Ha culminado un deterioro de casi 40 años de frustraciones.
Brindemos y trabajemos por el renacer de éste fútbol celeste.
Es lo que tenemos que hacer y no otra cosa.
Reverencia al cuarto mejor equipo del mundo: Uruguay.
Salud a los jugadores, al cuerpo técnico y a la planificación, tantas veces, malamente discutida.
Con humildad, que no la perdamos nunca, les hemos dado una lección de vergüenza deportiva absolutamente inesperada.
Esto es para festejar eternamente y recordarlo como los grandes logros de los fenómenos y los logros formidables del fútbol uruguayo.