Fin de una era
Arranca un tiempo nuevo en el Real Madrid. La era de José Mourinho la llamarán algunos y es inevitable dada la trayectoria del entrenador portugués y su singular carácter. Pero, será también la era post-Raúl y Guti. La salida de la Casa Blanca de estos dos símbolos del madridismo dejará sin duda una huella en los libros de historia del club.
El equipo se queda de golpe sin dos de sus capitanes, y de aquellos canteranos eternos por los que sacaba pecho el madridismo, ya sólo queda el portero Iker Casillas en un vestuario que necesitará una restructuración en cuanto a la distribución de galones. "Han sido muchísimos años, muchísimas vivencias pero es ley de vida. Nos hacemos mayores y el tiempo pasa para todos. Desde la marcha de Michel Salgado, la salida de Raúl y Guti, te da cierta nostalgia y cierta pena", explicaba el arquero que confiesa sentirse “extraño” al no encontrar a sus compañeros en el vestuario pero que asume la capitanía como “un reto personal bonito”.
El delantero y el centrocampista fueron protagonistas en un exitoso periodo del equipomerengue pero han vivido ese tiempo de manera diferente. Con un talento natural para el gol el 7, y una visión privilegiada para el pase el 14, sus personalidades dispares, tanto dentro como fuera del terreno de juego, guiaron sus particulares caminos en el fútbol español.
El discreto capitán
Raúl González Blanco llegó al equipo en infantiles, cuando cerraron las escuelas del Atlético de Madrid, y llevaba 16 temporadas en la elite. Guti se crió en el club blanco y sumaba 14 años en el primer equipo. El ojo de Jorge Valdano detectó que ambos estaban listos para el desafío y les dio la alternativa en Primera División. Paradojas del destino, su ex entrenador ha sido quien, reconvertido en director general, les acompañó en la despedida.
"Raúl es el jugador más grande del Real Madrid junto con Di Stéfano. Él representa los valores con los que se siente identificado el madridista. Yo lo pongo, quizá, un escalón por debajo porque Alfredo lo ha sido todo, pero inmediatamente después”, apuntaba en la despedida del capitán que disputó 741 partidos oficiales con la camiseta blanca, con la que anotó 323 goles.
“Se va el mejor jugador que ha dado el fútbol español en todos los tiempos. Los números lo avalan", elogiaba un eterno rival, Josep Guardiola, pero también compañero en el vestuario de la selección española.
Sin haber visto hasta la fecha ni una tarjeta roja en su carrera, Raúl siempre ha sido elogiado, ya no sólo por si instinto goleador, sino por ser un ejemplo de humildad, sacrificio y trabajo. Y en su nuevo club no podrían estar más felices. Dos goles en su debut en un amistoso y Raúl, a sus 33 años, ya es ídolo de los alemanes.
Pasión y talento
Si bien Raúl contó siempre con la confianza de los entrenadores blancos, la relación de José María Gutiérrez, Guti, con los técnicos siempre ha sido más tormentosa. El gran talento del centrocampista, con una visión de juego privilegiada y capaz de las asistencias más insólitas, chocó en muchas ocasiones con su temperamento. Aún así, su genio con el balón en los pies rindió al Bernabéu en 542 partidos. "Despedimos a un jugador único que nos ha acompañado 24 años en el club, 15 de ellos al máximo nivel. Se trata de un jugador muy especial, capaz de sorprendernos en cada partido. Se va un gran madridista", decía Valdano en la despedida.
"Se cierra una etapa muy gloriosa para mí. Ha sido muy bonita, pero hay que darle paso a la gente joven. Estoy muy orgulloso de haber estado aquí”, concluía el centrocampista. Un día después del emotivo adiós en Madrid, la afición del Besiktas recibía a Guti, de 34 años, como un héroe. El jugador se dio un baño de masas desde que puso un pie en la terminal del aeropuerto hasta su presentación en el que será su nuevo estadio.
5 ligas (6 en el caso de Raúl), 3 Copas de Europa, 2 Intercontinentales, 1 Supercopa de Europa y 4 Supercopas de España es el bagaje de estas dos estrellas. Pero aún después de haber logrado este asombroso palmarés ninguno dejan el Real Madrid para buscar un retiro gloriosos sino buscando más minutos y con ganas de demostrar que lejos de la protección del hogar, todavía pueden ser galácticos.
Mientras, los hinchas blancos reubican a Casillas en el centro de sus devociones, con motivos de sobra para sentirse orgullosos: un niño que creció en la casa fue quien levantó la primera Copa Mundial de la FIFA de España. Una nueva era…