sábado, 7 de agosto de 2010

¿INCONGRUENCIA?, NO, GRACIAS, YA TUVIMOS ...

Escribe JORGE CROSA


El hombre se equivoca tanto como lucha.
No lo dije yo, sino un tres siglos atrás, el escritor francés, Antoine de Rivaroli, que se firmaba, para quienes lo han leído, Rivarol.
Y vaya que luchamos en ésta sociedad uruguaya y no hablo de fútbol, específicamente, sino de cómo debemos arreglar y ayudar a corregir los defectos que tiene y le han dejado al país, otras administraciones.
Claro está, que el fútbol no se podía separar del resto. Y sin embargo, me encuentro que, a diferencia de lo que pasa en el vivir popular, en el pueblo mismo, hay enormes distancias.
Pero, ya están dadas. Y me refiero, como dije en su momento,a las económicas, entre unas funciones y otras. El fútbol tiene una relación con el dinero, que no es patrimonio del Uruguay, sino del mundo, que no tiene nada que ver, por ejemplo, con los planteos por mejores salarios para los trabajadores de este país.
Pero, todo tiene su tiempo y si hay claridad conceptual en quienes gobiernan, no dudo que se llegará a un buen momento ciudadano.
Es lo que todos queremos y es lo que se precisa, sin fundamentar, ni comparar, de manera alguna, la vida de un uruguayo, con la de un jugador de fútbol, regido por otros parámetros, que son mundiales y no pertenecen o no integran el pueblo uruguayo.
Estamos distantes de ese mundo de la FIFA y sus megaeuros, con la realidad nacional. Nada que ver. Y siempre dentro de la tolerancia, que me permite el sistema vigente de vida, dejo expresa constancia que, en otros momentos, ésto no sería, de ningún modo, materia de discusión, ni de cambios de ideas.
Lo del fútbol, es un mundo paralelo, muy superior en su economía, que hasta el propio país, sin duda.
Entonces, son temas de tanta profundidad política, que, no es hoy, el tiempo de cotejarlos.
Eso sí, lo que uno ve, es que se tienen que hacer las cosas en el fútbol, porque se ha dado una aprobación por unanimidad y sin embargo, aún, no se ha empezado a trabajar. Se es tolerante en la medida que el Dr. Bauzá, acusó enfermedad y por lo tanto, poco pudo hacer.
Eso sí, vemos que hay ya, sin iniciarse el mandato, algunas diferencias de criterio sobre quienes deberán acompañarlo. También los jueces demuestran su descontento con un tema económico, la Mutual que ejerce, con todo derecho, sus reclamos, esto es, "dio" la sensación que estaba todo bien encaminado y que hasta las sonrisas de color celeste, como que nos habían santificado.
Vemos que no es así. Esperemos. Demos tiempo. ¿Cuanto?. No mucho, no seamos exagerados, ¿verdad?.
Ayudemos en lo que sea. Pero, con todo el viento a favor, no pongamos la nave a puerto, dejémosla navegar, ¿no?
De lo contrario, sin necesidad de acusar a nadie, caeríamos, una vez más en la vetusta y ya usada incongruencia que nos ha acompañado tanto tiempo en éste deporte.