Los gigantes del deporte rey
En un juego que practican todos, los futbolistas excepcionalmente altos destacan como secuoyas entre árboles jóvenes. De hecho, la mayor parte de los grandullones sufren por su condición en una disciplina que exhibe y alaba las complexiones compactas, los centros de gravedad bajos y la rapidez de un galgo. Pero el fútbol es verdaderamente democrático, y recibe a todos con los brazos abiertos. FIFA.com va más allá de la superficie y analiza a algunos de sus protagonistas de mayor tamaño.
Uno de los jugadores de campo espigados más eficaces que hayan participado en una Copa Mundial de la FIFA fue José Torres (1,93 m.), compañero en ataque de Eusébio en la brillante selección portuguesa que participó en Inglaterra 1966. Autor de 14 goles en 34 encuentros entre 1963 y 1973, el prolífico realizador vio puerta 226 veces en 259 partidos con el Benfica. En el famoso duelo frente a unos norcoreanos mucho más pequeños llamaba especialmente la atención, y anotó el 5-3 final en la remontada de los suyos.
Torres, que posteriormente sería seleccionador de su país en México 1986, disputó su último choque como internacional durante una fallida campaña clasificatoria para Alemania 1974, torneo en el que Suecia tenía como punta de lanza a uno de los extremos más larguiruchos -y eficaces- de la historia del fútbol escandinavo: Ralf Edstrom (1,92 m.). Éste anotó una magnífica volea contra Uruguay, y su elegancia a pesar de su imponente altura ayudó a un combinado sueco compuesto exclusivamente por jugadores aficionados a alcanzar fácilmente las semifinales, donde caería por la mínima ante Alemania, a la postre campeona. También marcó en aquel clásico pasado por agua, y terminó el certamen con cuatro goles en su haber. En nuestros días, el noruego John Carew, del Aston Villa (1,93 m.), sigue la trayectoria de su antecesor norteño.
Ahora se ven cada vez más jugadores de campo de enorme estatura. El internacional checo Jan Koller (2,02 m.) participó en la cita mundialista de 2006, y vistió la camiseta de clubes tan distinguidos como el Sparta de Praga, el Borussia Dortmund y el Mónaco. Al artillero serbioNicola Zigic (2,03 m.) le ha resultado más difícil valerse de su imponente físico para consolidarse en el Valencia, pero aun así representa un peligro considerable para las defensas rivales en el Racing de Santander, equipo en el que está cedido, y es mucho más alto que la mayoría de los porteros con los que normalmente se cruza.
Quizás la "estaca" más notable y simpática del fútbol moderno sea Peter Crouch (2,02 m.). Se trata de un ariete de una sorprendente elegancia, e inventivo con el balón en los pies. La única torpeza que puede atribuírsele a Crouch es su aspecto, ya que tiene unas piernas increíblemente largas, y sus brazos no podrían caber en una camisa de talla normal. Es uno de los predilectos de los hinchas del Portsmouth, y ha actuado en 30 ocasiones con la selección inglesa, una de ellas en la Copa Mundial de la FIFA Alemania 2006.
Es probable que Luca Toni (1,96 m.), del Bayern de Múnich, sea el delantero alto más productivo de nuestros tiempos. Ha ocupado la posición de gigantón de la plantilla que en su día tuvo el rígido -aunque prolífico- Carsten Jancker (1,93 m.), y comparte vestuario con el defensa internacional belga Daniel van Buyten (1,96 m.). Toni logró 33 goles para el conjunto bávaro la temporada pasada, y se proclamó campeón de la Copa Mundial de la FIFA 2006 con Italia. El país organizador de esa edición, Alemania, presentaba a dos gigantones, Per Mertesacker (1,98 m.) y Christoph Metzelder (1,94 m.). En el once de Suecia en el verano de 2006 figuraba igualmente Zlatan Ibrahimovic (1,92 m.), hace poco nombrado mejor jugador de la liga italiana de 2008.
El defensor del Standard de Lieja Oguchi Onyewu (1,93 m.), actualmente internacional con Estados Unidos, posee uno de los físicos más impresionantes de un jugador de campo. Si bien Onyewu nunca tuvo la oportunidad de medirse con él, el delantero costarricense Paulo Wanchope (1,93 m.), recientemente retirado, acumuló 45 dianas con su selección nacional, y disfrutó de una carrera meritoria en Inglaterra y España. El trinitense Dennis Lawrence (2,10 m.) sí se enfrentó más de una vez, en contiendas memorables, a Wanchope y Onyewu a lo largo de los años en certámenes de la CONCACAF.
Asia y África también tienen a sus hombres grandes. El legendario delantero Alí Daei (1,92 m.), actual seleccionador de Irán, materializó 109 goles con el Equipo Melli en 13 años, en gran medida gracias a su tamaño y su habilidad en el remate de cabeza. Emmanuel Adebayor (1,92 m.), atacante del Arsenal y de la selección togolesa, es considerado uno de los mejores del continente africano, en la misma línea que Nwankwo Kanu (1,98 m.) y el fallecido Marc-Vivien Foé (1,88 m.).
Más recientemente, el internacional belga Marouane Fellaini (1,94 m.), de 24 años, está causando sensación en el Everton, donde el temperamental escocés Duncan Ferguson (1,93 m.) estuvo diez temporadas perforando las metas contrarias de cabeza, tanto a balón parado como recorriendo con poderío el centro del mediocampo. No obstante, la palma se la lleva el Bolton, puesto que recientemente se ha hecho con los servicios del hombre conocido como "el Peter Crouch chino", Yang Changpeng (2,09 m.). Este delantero todavía no se ha estrenado con el primer equipo, pero puede presumir de ser el futbolista de campo más alto que hay en activo.
